A mis tiernos once añitos mi primo mayor me quitó la virginidad en su propia casa. Desde bien chiquita me enseñó a ser su perrita obediente y su putita sexual.
Así recuerdo cómo me volví una niña curiosa de lo sexual a una tierna edad. Me masturbaba desde bien chiquita, y se la mamé a mi primo al ser su niña obediente y consentida.
Ni siquiera había salido de la primaria y ya había probado mi primera doble penetración. Mi primo y su amigo me dejaron mi panochita toda reventada ese día. Lloré mucho al sentir sus dos vergas.
Así me rompieron el culito a los pocos días de quitarme la virginidad. Chillé y lloré mientras la verga de mi primo me quitaba la virginidad anal. Desde ese día me volví adicta a coger por el culo.