Entre un amigo y yo forzamos a mi primita a tener su primera doble penetración. Lloró como nunca al sentir como le llenábamos de verga sus dos hoyitos al mismo tiempo.
Así le rompí el culito a mi primita menor a los pocos días de haberla desvirgado. Entre gritos y pataleos de la niña, mi verga se internó en su virgen culito. Mi princesita Kim terminaría volviéndose una ninfómana.